Centro Educativo Cascajero

Vereda cascajero, Buenos aires Cauca






La fiesta en el cielo
En otros tiempos el sapo tenia forma humana y andaba parado al igual que los hombres.
Sucedió que habĆa una fiesta en el cielo de todos los animales, pero como el sapo es sapo y a todos los delata no lo querĆan llevar; la araƱa era la encargada de subir todos los animales, Ć©l le pido a la araƱa, que era su comadre, que lo subiera y la araƱa accedió con la condición de que no confesara a los otros animales que ella lo habĆa subido.
Esa noche el sapo se emborracho y delato a la araƱa motivo por el cual esta se enojó y decidió no bajarlo, Al otro dĆa todos los animales salieron de la fiesta y el sapo se quedó dormido en un rincón cuando despertó ya todos los animales se habĆan bajado, el sapo se asomaba a la puerta y miraba hacia abajo pensaba en una manera de bajarse y al final no encontrando ninguna manera dijo: apĆ”rtense piedras y palos que aquĆ voy yo, se lanzó desde el cielo y al caer quedo de la forma que tienen hoy los sapos.
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El perro Chandoso

Ćrase una vez un perro chandoso que aparecĆa en la vereda de Cascajero, a ese pobre perro todo aquel que lo veĆa le daba garrote, lo sacaban de todas las casas donde arrimaba.
En una ocasión conto con suerte al llegar a una casa donde vivĆa una viejita, aquella viejita se sorprendió de ver al perro tan maltratado, le sirvió de su comida que tenĆa en una olla de barro, aquel perro entro hasta la sala, comió y se quedó dormido. La viejita cerró la puerta, se acostó y al despertar se dio cuenta de que el perro ya no se encontraba, se sorprendió y se preguntaba por donde habrĆa salido; al abrir la puerta y entrar la luz observo que en el mismo sitio en donde dormĆa el perro habĆa una pisita llena de oro.

La viejita se alegró mucho y dijo: te doy gracias Señor por haber entrado a mi casa. Fue a la casa mÔs cercana y conto lo sucedido, la noticia de inmediato se rego y aquellas personas que maltrataron al pobre perro se quedaron arrepentidos por lo sucedido.
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EL DUENDE
Quienes lo han visto, lo describen como un hombre de poca estatura, maligno y muy travieso, con un sombrero muy grande, el cual impide verle la cara. Todos coinciden que tiene los pies volteados hacia atrĆ”s y que de la misma manera monta a caballo. Habita en la orilla de los rĆos y quebradas en sitios donde hay grandes y abundantes pierdas, que son su hogar. Su hobby son los niƱos y niƱas con algĆŗn atractivo, a quienes perseguĆa hasta que se lo llevaba.

